Observar una viga ahumada, una losa pulida por siglos o un cristal ondulado no es nostalgia; es análisis. La intensidad del desgaste, los sedimentos y reparaciones previas sugieren resistencias, incompatibilidades y posiciones ideales. Documenta con fotos, frottages y fichas; luego comparte con el equipo para alinear expectativas, riesgos y valores de conservación.
Crea un registro dinámico con dimensiones, masa, procedencia, estado y posibles usos. Etiqueta con códigos QR para rastrear decisiones durante obra y posobra. Este inventario evita compras innecesarias, potencia creatividad del estudio y permite ofrecer excedentes a iniciativas vecinales, extendiendo beneficios sociales y manteniendo materiales en ciclos productivos locales.